Percepciones / Edición 12 – 2026.- Dos funcionarias municipales – Yuniva Peralta Figueroa y Rita Beadle Luna – parecen haber confundido su encomienda con una licencia indefinida de presencia virtual o, peor aún, con un cargo honorario vaciado de realidad. Desde hace semanas se ha evidenciado su ausencia de los pasillos municipales, así como del acompañamiento que le brindaban a la presidenta Miriam Cano.
Aún con las justificaciones que podrán emitirse, su prolongada ausencia física de la demarcación territorial sanquintinense dibuja una estampa de la política local: la de los funcionarios que cobran con puntualidad mientras despachan —o vacacionan— lejos de la realidad que juraron servir.
El contraste resulta ofensivo para una demarcación que costó años de lucha municipalizarse para, supuestamente, acercar la toma de decisiones a la gente. Mientras los habitantes del valle enfrentan rezagos históricos, vialidades colapsadas y gestiones detenidas, Beadle Luna y Peralta Figueroa han optado por la cómoda geografía de la ausencia.
¿Con qué autoridad moral se mira a los ojos a una ciudadanía que exige respuestas cuando quienes deben darlas han convertido el municipio en una mera escala quincenal para cobrar la nómina?
Gobernar desde el ausentismo no es solo una falta administrativa, sino una falta a la confianza pública. Recordando las crisis económicas del año pasado, la administración municipal de San Quintín no puede permitirse el lujo de cargar con figuras que operan bajo el amparo de la opacidad o la complacencia de superiores que voltean hacia otro lado.
Al igual que se le comentó al extinto Concejo Municipal Fundacional, y esperando que sirva de base para quien encabece el II Ayuntamiento: San Quintín no necesita burócratas ausentes ni turistas de la función pública, sino servidores arraigados al territorio y, sobre todo, presentes.
Recordemos que al iniciar la gestión del Primer Ayuntamiento, la alcaldesa Miriam Cano nombró coordinadora de Gestión Municipal a Yuniva Peralta, cargo que anteriormente no existía. Asimismo, Rita Beadle tomó protesta como Directora de Inclusión Municipal.
Entre enero y marzo del 2025, tras iniciar el año completo de la administración municipal, Yuniva recibía una remuneración mensual bruta de 52 mil 097 pesos, siendo su remuneración neta 44 mil 651 pesos. Recientemente, entre marzo y junio del 2026, percibía una remuneración mensual neta de 25 mil 075 pesos, esto después de la erradicación de las compensaciones. Asimismo, cuenta con una unidad asignada a su cargo.
En el caso de Rita Beadle, entre enero y marzo del 2025, como Directora de Inclusión, percibía un ingreso mensual neto de 30 mil 087 pesos. Entre marzo y junio del 2026, contaba con un sueldo mensual neto de 16 mil 272 pesos. En este último periodo, aparece en la nómina como auxiliar administrativo.
Ambas funcionarias asumieron este año la encomienda de un nuevo equipo de comunicación presidencial, mismo que presuntamente pretenden coordinar desde otros municipios. En medio de esto, el área de Presidencia, o incluso Sindicatura Municipal a cargo de PABLO GUERRERO, no han anunciado si tomarán las medidas pertinentes, o en caso contrario, si la situación continuará.













































